Uno
de los referentes turísticos de la costa occidental
y de toda Cantabria, San Vicente de la Barquera
es una villa verdaderamente privilegiada. Disfruta
de la comodidad de ser una localidad mo- derna que
goza de todo tipo de ser- vicios, buenas comunicaciones,
un mag- nífico entorno natural como es el del Parque
de Oyambre, bellas playas, un casco antiguo bien
conservado o la multitudinaria fiesta de La Folía,
entre otros atractivos.
Puebla Vieja
La
puebla alta, de trazado longitudinal, ha sido declarada
conjunto histórico artístico. Desde su origen
altomedieval, se amplió extramuros con los Arrabales
de la Mar y de Tenerías.
Conserva importantes monumentos, testigos del insigne
pasado de esta villa, turística, histórica y marinera.
Hay que visitar la iglesia, el castillo y el palacio
de los Corro, aunque las callejuelas también guardan
gran encanto.
También son interesantes las murallas, que van desde
el castillo a la iglesia y bordean la ribera. Frente
al palacio de la familia Corro se encuentra el mejor
fragmento conservado de muralla, con gran puerta de
entrada.
Iglesia de Nuestra Señora de los
Angeles
El
casco antiguo de San Vicente de la Barquera fue declarado
conjunto Histórico - Artístico y se encuentra en la
parte alta de la villa.
Comenzamos por la iglesia de Nuestra Señora de Los
Angeles, construida du- rante un largo periodo de
tiempo, entre los siglos XIII y XVI, posiblemente
sobre otra iglesia anterior de origen románico.
La construcción se ini- ciaría como consecuen- cia
del es plendor que ob- tuvo esta villa a raíz de la
concesión de su fuero en el siglo XIII.
Tiene
unas dimensiones considerables y se trata de uno de
los mejores ejemplos del gótico cántabro, junto con
las iglesias de Laredo y Castro Urdiales, las llamadas
villas de la costa, que obtuvieron su fuero y privilegios
también a lo largo del siglo XIII, gracias a lo cual
pudieron despegar económicamente. Presenta dos puertas
románicas y torreón medieval, al que se le añadieron
pináculos ya en el siglo XIX. Ocupa un promontorio
que domina estratégicamente todo el territorio. En
el interior de la iglesia están los sepulcros de la
familia Corro, destacando la figura del inquisidor
Antonio del Corro, una de las mejores piezas de la
escultura funeraria española renacentista.
El Castillo
del Rey
Originalmente
debía datar del siglo VIII, con la repoblación de
Alfonso I, época en que tenía dos torres. Ha sufrido
muchas reformas y nada queda de la obra inicial,
los actuales muros apuntan a que se levantó en el
siglo XIII, con la concesión del fuero de la villa.
Sirvió de defensa inexpugnable contra normandos
y vikingos. Del
castillo parte la muralla que rodeaba la antigua
ciudadela y de la que aún se conservan las fachadas
norte y oeste, así como las puertas que debían atravesar
los peregrinos de la ruta costera del Camino de
Santiago.
El
castillo está restaurado y se ha abierto al público
como centro cultural. Acoge exposiciones e incluso
un pequeño museo de historia local. Desde aquí se
da un interesante repaso a una villa tan insigne como
histórica desde que los romanos asentaran aquí su
Portus Verea- sueca. Se muestran diversos objetos
interesan- tes, como cañones, una ilustración del
San Vicente de la Barquera d el medievo, así como
diversos objetos procedentes de este periodo ( puñales,
manuscritos... ).
El
Horario es de martes a domingos de 10:30 a 13:30 y
de 16:00 a 18:00. La entrada cuesta 1.20 Euros y está
cerrado la primera quincena de Enero.
Palacio de la Familia Corro
y Hospital de la Concepción
En
este lugar habitó el inquisidor Antonio del Corro
cuya tumba se encuentra en la iglesia de Santa María
de la Asunción, a escasos metros. En la actualidad,
es la sede del ayuntamiento. Este palacio fue construido
en el siglo XVI, y se encuentra situado a medio
camino entre la iglesia y el castillo. En frente,
hay un fragmento de la muralla con una de las puertas
de entrada.
Junto
a la Iglesia se encuentran las ruinas del hospital
de la Concepción, del siglo XV-XVI. Fue refugio para
los peregrinos del camino de Santiago. La
fachada ha sido rehabilitada, pero prácticamente nada
queda ya de la obra original, salvo esta pared exterior.
Presenta
arco de entrada de medio punto y varias ventanas,
así como una pequeña hornacina en la que se inserta
una imagen de la Virgen.